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ENTREVISTA A GRACIELA ALPERYN
“El histrionismo no sólo debe expresarse con el cuerpo, también con la voz"


Por Soledad Sacheri
sacheri@sav.org.ar

Dos veces quiso el destino que tuviera oportunidad de escuchar a Graciela Alperyn en Carmen de Bizet: la primera en el Colón -maravillosa- y la segunda en Budapest, extraordinaria, donde el deslumbramiento provino del "upgrade". Ya había apreciado su voz "bellamente extraña" -como ha señalado algún crítico-,  la interpretación subyugante. Pero en la segunda cita, resultó aún más expresiva, colorida, aguerrida. Era aún más Carmen. Esta conclusión, quedó manifiesta para mí a lo largo de nuestra charla. Esa es Graciela Alperyn. Esto la engrandece, ya que no es solo una virtuosa, es también una trabajadora, una perfeccionista, que no acepta que las cosas salgan muy bien, deben ser excelentes.

Graciela Alperyn

Te vi dos veces en Carmen, la primera en el Colón y la segunda en la ópera de Budapest. ¿Que sentís por ese personaje que parece haber sido escrito para vos?
Desde que comencé a cantar Carmen en Europa, tuve contacto permanentemente con ese personaje. De hecho fui convocada por un sello muy importante para grabarla. Está muy bien conceptuada por la crítica.

Tu interpretación de Carmen tiene algo mágico, diferente, un histrionismo especial. 
El histrionismo no sólo debe expresarse con el cuerpo, también con la voz. 

La interpretación, debe permitir que el oyente, con los ojos cerrados, tenga la sensación de lo que está pasando; es decir, un poder de motivar y reforzar la imaginación, la fantasía. Yo me aboco mucho a la interpretación de mis textos. La voz es un instrumento, pero tiene algo más que es la posibilidad de transmitir un texto junto con la melodía. Es decir que somos actores que decimos un texto y eso no se puede obviar en pos de una nota linda. El texto, sobre todo en la música de cámara y en la ópera posromántica, es muy importante.

¿Y en el repertorio romántico? 
También, aunque hay ciertos autores italianos donde no pesa tanto, porque el virtuosismo está puesto en primer plano y en esas obras el dramatismo es llevado a través de la música.

¿Considerás que el cantante lírico está formado actoralmente? 
No existe una escuela de actuación específicamente para formar cantantes, si bien el Instituto del Teatro Colón tiene una materia de actuación y se ha progresado mucho en ese aspecto. Los cantantes se mueven mucho mejor que antes y se les exige porque los registas piden que actúen. El problema es que si bien el cantante es un actor, no puede moverse con la misma soltura porque simultáneamente, a su labor interpretativa, está haciendo un trabajo con los músculos respiratorios, abdomen, diafragma e intercostales y siguiendo el ritmo. En el canto, en la ópera, no hay tiempos ad libitum. El actor, en cambio, tiene un poco más de libertad para decir su frase. Entonces es necesario implementar una técnica en la que todo parezca natural, en la que el cantante se vea externamente relajado aunque los músculos respiratorios y los glúteos permanezcan tensos.

Tu calidad de cantante te ha permitido cantar ópera, música de cámara y oratorio... ¿Qué tenés en cuenta para cada uno de estos estilos? 

La diferencia de técnica de voz no existe. Yo soy la misma persona, la misma voz. Cuando canto Lieder, en un recital de música de cámara con piano, elijo una tonalidad cómoda, para que no suene estridente, para poder decir el texto cómodamente. El lied alemán tiene textos muy importantes como Schiller, Goethe, Heine y Rückert. Es importante trabajarlo asociando la melodía con el texto, deben ser indisociables. Uno se acuerda del texto con la música, ahí es cuando la canción es una composición perfecta. Es importante conocer el idioma y entender el texto. También el pianista acompañante debe conocer y entender el texto porque en la música de cámara el pianista debe tener un rol activo en la interpretación. No solamente debe seguir al cantante sino que al tocar también debe interpretar el texto. Esto es fundamental para mí cuando elijo un pianista acompañante. Para el oratorio es algo similar. El oratorio barroco de Bach es completamente diferente de la música sinfónica vocal. Mahler, por ejemplo, es mucho más afín a mi vocalidad que Bach. A pesar de que en mis comienzos lo hice y eso era afín ,en aquel entonces y me dio muchísima enseñanza y placer, estudiar Bach. Con Bach se refuerza el ritmo y la afinación. El barroco es un estilo aparte, me atrae escucharlo y verlo pero no me identifico con él, soy una cantante muy extrovertida sobre todo en esta etapa de mi vida en la que el instrumento me responde en todo sentido. Después de tanta experiencia, de tanto trabajo, a pesar de que uno sigue siempre aprendiendo, puedo tomar un rol de Richard Strauss y me sale, sin tener que luchar con dificultades técnicas.

¿Que opinás de la ópera contemporánea? 
Es un estilo, hay que acostumbrarse a él. Las laringes se sienten más cómodas en tonalidades conocidas. Cuando hay que dar saltos de intervalos con los que no hemos crecido, entonces es difícil de aprender. Es complicado rítmicamente.

¿Qué repertorio preferís cantar? 
El posromántico y el romántico: roles como Eboli, Amneris, Azucena, Carmen, Dalila, Herodías y Clitemnestra. Esos roles de carácter donde pasa algo, donde es fuerte la presencia escénica. Las obras de virtuisismo, de acrobacia vocal del Belcanto, no me atraen demasiado, aunque es una música muy linda.

¿A lo largo de tu carrera, modificaste tu clasificación vocal, de un repertorio más lírico a uno más dramático? 
Tuve la suerte de tener unas guías impresionantes como Susana Naidich y Leo Schwarz. En un comienzo, era una mezzo lírica con buen volumen, que después fue creciendo con los años y madurando a través de la práctica. En Alemania tuve como mentor al director de dos teatros en los que yo cantaba. El me admiraba mucho y me fue dando el repertorio de menos a más y por suerte mi cuerpo respondía, porque es una desgracia cuando la persona envejece y la voz sigue chiquita. Se produce un desfasaje óptico entre el envejecimiento corporal y la voz que no creció y quedó chiquita. Por suerte mis cuerdas respondieron y siguen respondiendo.

Cantaste en todo el mundo... ¿Qué diferencias notas con respecto a la acústica de las salas, la afinación de las orquestas y el público?. ¿Donde te sentís más cómoda?
 
Me gusta mucho cantar acá. Es mi casa, es mi país, es mi público. Soy popular, quiero seguir no solamente cantando sobre el escenario sino también trabajando en la enseñanza, quiero ayudar a los jóvenes, guiarlos, eso es algo que me parece muy importante porque lo que puedo transmitir es mucho.

María Callas consideraba que el pasaje era uno de los aspectos más difíciles a resolver para la cantante lírica... ¿Cuál es el aspecto que considerás más difícil de resolver para la cantante lírica?

En la cantante femenina es la vida familiar con la carrera. La vida familiar, la vida hogareña produce una especie de parálisis en la carrera hasta cuando uno cree que no, todo tiene su precio. El pasaje es una palabra que se confunde mucho. Todos hablan de dos pasajes. Yo no tengo dos pasajes... probablemente lo tenga arriba.

¿Te referís al pasaje al sobreagudo?
 
Claro, pero yo no lo siento. Hay un momento incómodo y después se acomoda. El pasaje de la voz de pecho a la voz de cabeza, ese si lo sentí. Ese pasaje me lo enseñó Naidich y no hay mejor maestra para el pasaje que ella.

¿Qué criterio priorizás a la hora de clasificar vocalmente a un cantante? 
El pasaje. Donde está el pasaje, la tesitura y el color. Después el aspecto morfológico y el temperamento, van juntos.

¿Como te cuidas el día que vas a cantar?
 
No leo mails, ni abro sobres de cartas. Desayuno y almuerzo bien. Almuerzo una pechuga con papas y una banana y me voy a dormir la siesta. Pongo la pieza oscura y digo "Para qué nací. Hoy tengo que cantar, que nervios". Al dormir no siento los nervios. Cuando me levanto, me baño, como un pan con jamón y me voy al teatro donde vocalizo un poco y tomo mucha agua. Es un día de gran sufrimiento que no termina nunca.

¿Que sentís el momento previo a salir al escenario? 

Es indescriptible lo que siento y salgo igual. Es miedo, una gran responsabilidad.

¿Qué es lo que te atemoriza? 

Equivocarme en la entrada, olvidarme algo, que la memoria me falle. No tengo miedo en cuanto a mi voz porque tengo mi técnica y tengo todo muy bien preparado.

¿Cuando planificas un concierto, en qué orden dispones tu repertorio? 
Lo dispongo por estilo y por texto. En forma cronológica por ejemplo Schubert, Brahms, Mahler... o por texto Goethe, de varios compositores. Busco que la primera sea impactante pero también cómoda porque uno está más frío. Cuido que la tonalidad sea cómoda. Si dos obras están escritas en Do Mayor, pongo una obra en el medio con una tonalidad diferente. Tengo en cuenta las velocidades, no se puede hacer todo lento. Siempre lo más popular, lo más conocido, lo más efectista lo pongo al final. Hago entre 20 y 23 lieders.

Más información:
- Graciela Alperyn ofrecerá en el mes de Junio, en la Sociedad Argentina de la Voz (SAV), una jornada integral sobre la voz cantada... >>>

Visite el web site de Graciela Alperyn:
http://www.gracielaalperyn.com/

Fuente de las fotos publicadas en esta nota:
http://www.gracielaalperyn.com/










 
 
 

 

 
 

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