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ENTREVISTA
AL DR. ALFREDO BUZZI, PROFESOR Y DECANO DE LA FACULTAD DE MEDICINA DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
“Cada entrevista médica con un paciente es una experiencia nueva"
Por Dra. Iris Rodríguez
irisrodriguez@sav.org.ar
Tuvimos oportunidad de dialogar con el Dr. Alfredo Buzzi, Profesor Emérito y Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En esta entrevista se podrá apreciar a fondo el pensamiento de un hombre que ha dedicado su vida al ejercicio de la profesión, y a trasmitir su conocimiento a muchas generaciones de médicos.
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| Dr. Alfredo Buzzi, Profesor Emérito y Decano de la Facultad de Medicina de la UBA |
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Dra. Iris Rodríguez: Doctor: ¿Cómo llega a esta casa de estudios?
Dr. Alfredo Buzzi: Llegué a esta casa hace exactamente 61 años, teniendo 17 años. Los primeros años de la carrera fueron años difíciles teníamos que trabajar con objetos inertes, cadáveres y preparados histológicos. Realmente sentí el atractivo irresistible de la Medicina cuando ingresé al ciclo clínico y me puse en contacto con los pacientes. Ahí tome cabal cuenta de que la medicina era una ciencia del hombre, no de los cadáveres ni de las probetas, y que ese ser humano tan complejo además de tener un órgano enfermo tenia una totalidad perturbada, social, psicológica, familiar en fin humanamente. |
Esa impronta, junto con grandes maestros que tuve en el antiguo Hospital de Clínicas, me orientaron hacia la clínica y por tener el privilegio de estar en una sala-cátedra asistí a lo que es la vocación académica o sea la necesidad de trasmitir a las generaciones más jóvenes lo que uno ha ido aprendiendo y por lo tanto cree que puede ser útil a todos aquellos que van a ayudar a un ser humano sufriente. Porque la medicina esencialmente consiste en una fuerte vocación de ayuda, de asistencia; sin eso la medicina es una técnica, es una ciencia, pero no es medicina.
I. R. ¿Hubo alguien que haya actuado como modelo para que usted estudiara medicina?
A. B. Sí. La medicina es, de fuerte influencia familiar. Hasta existen dinastías de médicos destacados. Quizá lo mismo ocurre con la música. Un ejemplo es la familia Bach, con seis generaciones de músicos distinguidos. La matemática puede ser similar. En mi caso, mi padre es y seguirá siendo, aunque haya fallecido, mi faro y guía porque me inspiré en su biblioteca.
Ya lo decía Borges: “El destino de un hombre depende de que en su casa exista o no una biblioteca”. No sólo fue él quien disparó mi vocación de ayuda, sino también su enfermedad. Ya que no pude ayudarlo busqué hacerlo con otras personas. Esto es algo que digo retrospectivamente. Ese recuerdo no se extinguió y yo lo comparo a un faro que me guía en los momentos difíciles de la profesión, donde se pone en juego la vida, la muerte y tantos otros problemas que debe afrontar el médico.
I. R ¿Cómo accede a dirigir esta casa de estudios?.
A. B. Como le decía antes en la cátedra donde me formé existía una tradición docente muy fuerte con clases teóricas diarias, trabajos prácticos, conferencias… Recibíamos visitantes extranjeros que nos ilustraban sobre lo que ocurría en otras latitudes. Así inicié mi carrera docente, primero fui profesor adjunto, luego gané el concurso de profesor titular y luego la Universidad de Buenos Aires me honró con el título de profesor Emérito. El Decanato de la Facultad de Medicina es, en realidad, la culminación de una carrera docente porque se necesita ser Profesor para ser Decano y además es un cargo electivo. O sea que también tuve el privilegio de que mis colegas, me eligieran para ocuparme de dirigir, administrar y ordenar la Facultad de Medicina. Esto hace que esta Facultad sea mi segunda casa, porque entre el antiguo Hospital de Cínicas, y esta casa en la que transitoriamente estoy a cargo ha pasado casi toda mi vida.
I. R ¿ En que año llega al Decanato?
A. B. . Fui electo en el año 2.005 y asumí en marzo de 2.006. Mi mandato vence en marzo de 2.010. Si mis colegas lo decidieran, podría ser reelecto pero solo por un período más. Ya que es importante que haya renovación y que no se eternice nadie en un mandato.
I. R. ¿Qué ve cuándo observa su trayectoria en la Profesión?
A. B. . Que he tenido muchas satisfacciones. Todo lo hice con mucho esfuerzo, aunque no lo he sentido como tal porque fue voluntario. La medicina es algo disfrutable, que puede lograr que uno tenga interacción con otros seres humanos que, de otro modo, sería muy difícil de lograr porque, como usted sabe, la medicina pone en contacto al médico con lo más íntimo de la persona, de la personalidad del hombre sufriente que busca ayuda y el médico con un fármaco, una intervención quirúrgica, una receta o una palabra, se la puede dar
I. R. ¿Cree que sería conveniente rescatar la palabra entre el médico y el paciente?
A. B. Creo que no sólo es conveniente sino indispensable, porque de otro modo los instrumentos precisos reemplazarían la mano del médico y la atención se centraría en la pantalla de un osciloscopio o en la imagen de una resonancia magnética. Pero la mirada, el gesto y esa mano del médico que puede acariciar, palpar, aliviar, sumado a nuestra mirada envolvente que puede consolar, supera a cualquier máquina.
I. R. En ese sentido, desde la Sociedad Argentina de la Voz ponderamos la esencia de la palabra y la voz entre el profesional y el paciente…
A. B. Eso es muy bueno, porque el médico no sólo escucha lo que el paciente le dice sino la manera en la que se expresa, la voz, su tonalidad, sus inflexiones que sumado a lo gestual hace al lenguaje no verbal tan importante en el paciente como en el médico. Esto le permite conocer al Profesional avezado qué tipo de persona tiene enfrente y como aliviarlo. Porque no se alivia de la misma forma a un enfermo pasivo, deprimido, que a uno enérgico.
I. R. Esto nos confirma que la medicina es ciencia y arte, y que son necesarias ambas cosas para comunicarse e intentar ayudar a una persona que sufre.
A. B. Así es. Y al mismo tiempo, cada entrevista médica con un paciente es una experiencia nueva. Así como las olas del mar son parecidas y distintas al mismo tiempo, los pacientes pueden tener similitudes pero nunca son iguales. Por eso es importante entender que la medicina es ciencia y arte. La ciencia es general y cada día aumenta más. El arte, en cambio, consiste en la aplicación individual al paciente del conocimiento científico. Ahí es donde el médico se distingue como eficaz cuando posee esa capacidad terapéutica.
I. R. Dr. ¿Cómo afecto a esta facultad la pandemia?
A. B. Nos afectó porque la Facultad está superpoblada. Originalmente esto fue construido para albergar a 6.000 alumnos. Hoy tenemos 25.000 que se dividen en seis carreras: Medicina, Fonoaudiología, Kinesiología y Fisiatría, Obstetricia, Nutrición y Enfermería. Fue imperativo suspender las actividades por el conglomerado de alumnos que habitan en un aula y que, claro, generaban un aumento en los riesgos de contagio. Hasta el 3 de agosto estarán suspendidas las actividades docentes, esperando que el número de casos que se generaron por la pandemia bajen cada día más.
I. R. ¿Sus hijos siguieron esta profesión?
A. B. Sí. Tengo seis hijos. Cinco varones y una mujer. El mayor y mi hija son médicos sin que yo se los exigiera. Recuerdo que mi hija, hoy casada y con un hijo, me decía: “¿Sabes papá? Yo te veía salir cuando me preparaba para la escuela, al mediodía regresabas y salías para el consultorio y llegabas tarde a la noche. Yo pensaba que eso te tenía que gustar mucho porque le dedicabas mucho tiempo”. Eso me lo contó de grande.
I. R.. ¿Qué reflexión les acercaría a los jóvenes que están graduándose?
A. B. Los momentos para los jóvenes siempre fueron difíciles. Y ahora no es la excepción. Pero les diría que hay dos palabras clave: Estudio y trabajo: Con esas dos palabras se pueden vencer todas las dificultades.
I. R. Muchísimas gracias por su generosidad. El próximo año, el 25 de Junio, estaremos aquí compartiendo nuestra Jornada Internacional dedicada a la Laringología y la Voz…
A. B. Es un honor para mí y para la Facultad de Medicina que usted y sus colaboradores hagan su reunión aquí. Siempre el conocimiento reverbera y se extiende como una ola en un lago cuando uno tira una piedra. Y uno nunca sabe dónde puede llegar.
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