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Semblanza del Maestro Arauz
Al regresar a Buenos Aires, tenía el convencimiento que quería ser el “Rey” de la laringe y no el “Príncipe” de la ORL. Trabajó con denuedo en el Centro Respiratorio Nuevo Ferrer en la época de la trágica epidemia de parálisis infantil. También creo el Servicio de Endoscopia respiratorio y digestivo alto del Hospital de Pediatría Ricardo Gutiérrez.
Al lado de él se formaron grandes especialistas que hoy día siguen haciendo escuela.
Arauz fue jefe del departamento de ORL del Hospital Escuela José de San Martín y probablemente el iniciador de las subespecialidades de la ORL: rinología, otología y laringe.
Llego a ser profesor titular, luego emérito y estuvo vinculado a la UBA en el ámbito académico en épocas donde el manejo politizado no coincidía con su formación. Fue nombrado académico de número de la Academia Nacional de Medicina y ha sido el creador, junto a otros colegas, de las residencias médicas que permitieron la formación de camadas de especialistas y posteriormente de la certificación medica. En el ámbito privado, junto a su hermano Santiago, siguieron prestigiando el IORL, centro que fue y es uno de los referentes de la ORL Argentina.
Fue una figura de reconocimiento mundial. Después de cada viaje volcaba entre sus discípulos todo lo que había visto a través de análisis precisos en donde sólo destacaba lo que realmente tenía interés.
Después de 13 años de su desaparición física, vemos pacientes que lo recuerdan con profundo cariño y agradecimiento. Siempre fue el primero en estar actualizado y en disponer y compartir la tecnología diagnostica más moderna.
Quizás a Juan C. Arauz se le deba el acercamiento del laringólogo con la foníatra y el de haber sido el que creó el puente entre ambas, algo que en la actualidad es una práctica habitual.
A Juan Carlos Arauz se lo extraña por haber formado parte de una “raza” de hombres que aunaba el prestigio y la fama.
Murió como el quería, súbitamente, sin sufrimientos físicos y con el genio activo que tuvo toda su vida.
Su muerte lo encontró fuera de su país, cuando iba a recibir el Diploma de la Sociedad Panamericana de Broncoesofologia, de la que había sido socio fundador y paradójicamente, también el último sobreviviente.
Dr. Luis Andonegui.














Que lindo lo que escribiste Luis!!!!Creo que todos los que estuvimos cerca del “Profe” sentimos su ausencia y celebramos haberlo conocido y haber aprendido tantas cosas a su lado!!!….Unas de las muchas que aprendi de él en aquellos jueves que no reuníamos, es a promover el conocimiento,la actualizacion constante y compartirla, pasarla ,por poquito o mucho que fuese , pero pasarla….para las proximas generaciones.
Sin duda un grande!!!
Iris